MARYLAND.- La joven de 16 años, que fue herida en el tiroteo de la escuela Great Mills High School, falleció después de que sus padres decidieran desconectarla del soporte artificial que la mantenía con vida. Ya le habían declarado una muerte cerebral irreversible.
Jaelynn Willey fue una de los dos estudiantes que recibieron tiros disparados por Austin Wyatt Rollins de 17 años quien mantenía una relación con Willey. La otra víctima, un niño de 14 años, ingresó al hospital por un disparo en la pierna pero ya fue dado de alta el día miércoles.
Con estas pistas, la policía de Maryland concluyó que el ataque no fue un al azar, sino premeditado y en venganza de la integrante del equipo de natación de la escuela de Maryland.
"Esta semana pasada, nuestras vidas cambiaron completamente y totalmente para siempre. Mi hija fue herida por un chico que le disparó en la cabeza y tomó todo de nuestras vidas" dijo la mamá de Willey en una conferencia de prensa el jueves donde también anunció que desconectaría a su hija.
"Diviértete nadando lo más rápido que puedas en esas nubes" escribió en Facebook Timothy Cormier, tío de Jaelynn. "Te amo y te extrañaré una eternidad. Hasta que nos volvamos a ver. Descansa en paz, encanto."
El tiroteo fue producido por una pistola Glock que había sido adquirida legalmente por el padre de Rollins y que mantenía guardada en su casa.
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