Abriré con una pregunta, ¿existe aun el verdadero amor en la ciudad? ¿qué opinas tú?

Al momento de crecer, aterrizamos a la cruda realidad, no tenemos Diamantes de Tifanny’s para el desayuno y no vivimos romances como en las películas que Disney nos muestra desde que somos muy pequeños.

Nuestro desayuno básicamente es en las mañanas (y si alcanzamos) y sin diamantes excéntricos, antes de realizar nuestras labores diarias y procuramos tener en mente: no clavarnos con nadie, porque corremos peligro, en ese caso solo sexo.

En Tijuana (y en varias partes de mundo) se practica mucho el sexo, pero del que se da en una amistad, en un acuerdo comercial o de una sola noche (después de salir a un antro, bar o aplicación) y no en una relación sentimental.

Hoy en día todo el mundo tiene amigos y colegas, pero nadie tiene, en realidad, parejas, por más que hayan dormido juntos.

Adiós, cupido, no queremos complicaciones.

Uno de estos ejemplos puede ser lo siguiente:

Una joven Argentina, diseñadora de modas inteligente y muy atractiva, se mudó a Tijuana, y pronto conoció a un hombre atractivo y bastante codiciado en su círculo social, Tomas (no es su verdadero nombre) es un abogado de 30 años, que gana una cantidad obscena de dinero por año.

Se besaron, viajaban a San Diego, Los Ángeles, etc. a los restaurantes más famosos y costosos, paseaban de la mano por la ciudad, todo esto, durante un mes. Nada podía salir mal… ¿o si?

En una ocasión fueron a ver una casa en la colonia La Cacho, donde el llamo a un arquitecto.

—Quería decirle a los trabajadores que, hicieran algo con las esquinas peligrosas de las habitaciones y luego menciono algo de niños —me explica. —Al escuchar eso, creí que me pediría matrimonio.

Una lunes por la noche, Tomas la dejó en su departamento y quedaron en ir a Las Vegas el viernes por la noche; ya que esta semana estaría muy ocupado. Sin embargo, el miércoles el la llamó para aplazar la cita.

Pasaron varios días, sin que el la contactara.

Finalmente, la joven diseñadora se contactó con él (una semana después), y le dijo que la llamaría al día siguiente.

Nunca le llegó esa llamada.

Ella no comprendía, dijo:

—¿Qué fue lo que pasó? Es que no entiendo. Ir con tu pareja a ver una casa, es igual al matrimonio.

Una mujer joven, casada y… ¿feliz?

Hace unos días, me encontraba en Los Ángeles, cuando me llegó una llamada a mi celular, era de una amiga que se casó al cumplir los diecinueve años, con su novio dos años mayor. Llevaban más de cinco años de noviazgo.

Él le propuso matrimonio al momento que nos graduamos de la preparatoria. Ella no dudo ni dos segundos y aceptó.

—Sé sincero, ¿crees que mi matrimonio pueda durar? ¿Crees que sea fácil mantener una relación que realmente funcione Es decir, hay tantas tentaciones, alcohol, drogas, bares, otros chicos… sabes que no he salido con nadie más que con Jonathan. Todas las personas quieren divertirse, pero, ¿y si están en un matrimonio como yo? ¿qué podemos hacer? Las personas solteras la tienen más fácil, pueden hacer lo que quieran. ¡Oh! ¿y que crees? acabo de descubrir dos cosas: número uno, estoy embarazada. Número dos, no estoy realmente enamorada de Jonathan.

Al colgar, me quedo unos segundos dándole vueltas a lo que me acaba decir y me pregunte: ¿estas son las consecuencias de casarse joven o solamente de la falta de madurez en nosotros? bueno, no me quedo mas de otra que, apuntar la fecha del Baby Shower en mi calendario.

Unas semanas después, volví a salir con aquella joven diseñadora.

—Sigo sin entender, he salido con algunos chicos, pero lo único que quieren es… ya sabes. ¿Los chicos son tan tímidos que no te demuestran el amor?

Entonces comprendí su problema: son de lugares diferentes y diferentes culturas. Ella es del sur de Latinoamérica; él, de la Frontera con Estados Unidos.

Pienso: lo primordial es la libertad. No te preocupes, ya entenderás de qué hablo.

En estos tiempos, hay bastantes jóvenes que son y piensan así, si no eres tu, por lo menos conoces a uno: van a fiestas, bares, antros, les gusta el alcohol, las drogas. Buscan con quien pasar la noche del viernes o sábado sin tener un verdadero lazo de afecto.

Con toda la sinceridad del mundo ¿cuándo fue la última vez que oíste a alguien decir ¡te quiero! sin la coletilla "como amigo"?

O ¿cuándo fue la última vez que viste a dos personas, mirarse a los ojos sin pensar "wow, se ve que están locos de amor"?

¿Hay o no amor? Primera parte.

Estoy cenando con unos amigos en “Caesars”. Brandon, periodista de 27 años (que venía del CDMX), su novio Enrique de 23 años, diseñador gráfico, Jasper, estudiante de Comunicación de 20 años y Éricka, futura mercadóloga, 21 años.

Ella no cree que el amor no existe.

—Simplemente, no creo que vaya a encontrar a la persona adecuada para mi o mi “media naranja” —dice.
—Las relaciones son demasiado intensas. Si crees en el amor, estás condenado a tener una vida llena de engaños y más adelante un enorme desengaño. Es imposible confiar en alguien.

—Pero… es el único que nos queda —interrumpe Brandon. —Tenemos que ser optimistas y todo puede suceder.

Ericka pone cara de disgusto y responde:

—¿Optimismo? por favor, eso es lo que nos jode. El mundo está cada vez peor. Me frustra haber nacido en una generación en la ocurren tantas cosas: la mala economía, el SIDA, el calentamiento global, los Fuck Boys, en fin. Si a una persona le preocupa su futuro, es lógico que no quiera comprometerse y es… todo el tiempo.

—O eso crees tu —dice Enrique. —Eres tan negativa, que es es lo que atraes.

Las relaciones son tóxicas.

—Al final, prefiero el trabajo —dijo Alejandro, 25 años, maestro de música. —Con todo el trabajo que tengo, no tengo tiempo para andar de novio, ni mucho menos. Hace tiempo salí con una chica, estuvimos así por tres meses, pero al final sabía que no iba a funcionar. Siempre me estaba checando. Por ejemplo, tenía que llamarla los miércoles para salir los viernes. Ella quería salir con alguien que estuviera como tonto tras ella, y finalizó. Las relaciones llegan a ser bastante
tóxicas, no tienes tiempo para ti.

¿Hay o no amor? Segunda parte.

—Por favor, lo único que necesitamos es el sexo para quitarnos las ansias y punto, después de cada acoston cada quien por su lado. Además, ustedes ahora pueden aprovechar su amor, porque ya no temen al qué dirán —suelta Ericka.

¿Acaso el único lugar donde pueden encontrar el amor en el la comunidad LGBTTTIQ? Este enfrentamiento me hace pensar que el Amor Hetero, se está volviendo cada vez más clandestino o que se está limitando a aventuras de una sola noche.

En una ocasión, Enrique enfermó y Brandon iba todos los días a su casa, para cuidarlo y hacerle sopas. En el caso de Éricka, salió con un chico que cuando enfermó, ella quería estar al pendiente de él, pero al sentirse asfixiado por la
insistencia de ella, terminó cerrando la puerta en su cara.

Sin embargo, me pongo a analizar mejor la situación y creo que es más sugestivo en cada persona, tanto la hetero como gay. Algunos querrán pasar una noche con alguien y después dejarle, otra parte (muy pequeña) buscan el amor, pero al ver lo mal que está la persona o lo escaso que es encontrar lo que buscan, optan por lo más sencillo, pero aun manteniendo esa esperanza.

—Enamorarse es peligroso —interviene Jasper.

—Tonterías —dice Enrique.

¿Qué causó el fin del amor?

Éricka mencionó algo muy interesante:

—El condón acabó con el romance, pero favoreció mucho al sexo.

—¿De qué hablas? —pregunta Jasper con mucha curiosidad.

—Hablo de que, hay algo en el condón que hace que las mujeres y los hombres le resten importancia al sexo. Como no hay contacto con la piel y no hay mucho riesgo de alguna enfermedad o embarazo, se les hace más fácil irse a la cama con
alguien.

¿Hay o no amor? Epílogo.

Ya pasada la noche, y antes de levantarnos de la mesa, una abogada que había conocido brevemente, se acerca a nosotros.

—Oh, no —dijo. —Yo estoy convencida de que el amor existe para cada uno y lo puede todo. Pero a veces hay que hacerle sitio; el preocuparse tanto por su futuro, no les impide tener a alguien y eso es justamente lo que hace falta aquí, además de alejar el miedo.

Dicho esto, nos desea buena noche y se encamina al fondo del restaurante con unas mujeres. Puede que tenga razón, a veces estamos tan ocupados en nuestras metas que dejamos de lado el enfocarnos en alguien.

Aunque, mientras seamos jóvenes, buscamos diversión, conocer, experimentar y sobretodo evitar que nos lastimen. A entregarlo todo y que al final nos sean infieles o algo peor. Si es que existe.

Pero… eso es parte de crecer, ¿no?

javiermoren1998@gmail.com

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